Una vida que aun no termina..

La vida de un escorpion.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Calendario Chino

Ese calendario chino que olvidamos en esa cama, aquella cama donde una bella ángel poso su humanidad, Esa humanidad que sentí un instante, un instante que para el universo es casi nada. Esa nada que marco una existencia, mi existencia. Esa existencia que esta dispuesta a seguir adelante, adelante y algunos pasitos atrás pero para tomar otro impulso, un impulso que evito muchas recaídas, esas recaídas que llevaron a sentirse maldito, estúpido  imbécil  idiota, miserable, de aquel miserable que aun queda rezagos pero esos rezagos recuerdan que uno es humano, ese humano que gano y perdió  como debe ser, perdió mucho, casi todo, arriesgo el alma, esa alma inmortal que sin embargo es sensible, esa sensibilidad que obliga a usar corazas, corazas duras y heladas, como recuerdo de esas heladas noches tratando de olvidar, olvidar que alguna vez se fue feliz y después no, NO? pero valió la pena, en un mundo que es un desierto donde el mas preciado elemento y escaso es el amor, yo probé el amor, unas gotitas de amor, que me reanimaron durante el trayecto por este desierto, esas gotitas de amor que calmaron la sed, que dieron fuerzas, gotitas de amor que apenas sentí, bebí y ahora anhelo y que me dan esperanzas de volver a encontrar mas adelante.
Y volviendo al calendario chino, debo decirme a mi mismo, antes de perder esos recuerdos, que rememoran un año nuevo, la mujer mas hermosa del mundo, noches de pasión divina, un momento gracioso en una polleria, un descubrimiento que daba cuenta de lo que pasaría mas adelante (en unos meses), la playa, sus besos, su detalles, ella en bikini, sus piesitos, sus manitas, sus ojos, su sonrisa, su voz, su ceño fruncido, sus secretos, mis sentimientos, las peleas, las reconciliaciones, las aclaraciones, una noche buscando un chifa, una mala atención, donde la cólera estuvo a punto de controlar a la mujer de mis sueños, el rico chaufa, la deliciosa inka cola, su irreemplazable compañía, un obsequio: Ese calendario chino.

Meses después  destruido, acongojado, queriendo olvidar, queriendo recobrar fuerzas, dando esos pasitos atrás y queriendo evitar recaídas  vuelvo al lugar de los eventos, vuelvo al cuarto, miro en la cama, debajo de las sabanas, el calendario chino que olvidamos. Hora de caminar a la playa, nostalgia. Vuelvo al Chifa, es hora de cenar, porque no, a sentarse en el mismo lugar en compañía de su ausencia y mi nostalgia. Había recaído.